23 de febrero de 2021

Necesito ser paciente... adaptarme a lo incómodo, con esa perspectiva, del tránsito, del ensilar de la tierra seca rodeando la raíz sobre la que se vendrá el monzón. No agobiarme, no provocar la crisis, no declararme en contra y buscar el estallido redentor. Establecer la conexión con el Fauno, utilizando otras herramientas y alfabetos. Estos días... el nigredo se activado. La relación con el desgarro se ha hecho más profunda y ser capaz, a subliminar la ira y el lado oscuro del aislamiento y de la tristeza... es algo que necesito con urgencia...  Y ya no puedo hacerlo como lo hacía en la mar.  Cuando hablo de la Huesera, suelo hacerlo desde la épica y lo bello, pero en su baile... hay una carga muy sanguinaria del nigredo.. hay una fuerza destructora del ser que se echa a la carga... por eso la transformación, se hace en el reino de abajo.. y el sufrimiento y el inframundo se activa.. contra-atacan las sombras, las dudas contra el duende, los instintos suicidas, la angustia del prisionero, los aullidos del que se deja vencer y matar. La huesera, es una encrucijada, es el abrazo dislocador de la muerte.. Y el viaje, obliga a crear nuevos arquetipos entre el ser y la nada. Obliga a la metamorfosis.. y la resistencia a ella... da lugar, al fuego cruzado de los bocajarros. Emergen todas las heridas... y se densifican.. en la adrenalina del miedo a morir. La huesera, tiene muchos lados de la relación con la muerte. Está la fuerza creativa de la muerte.. y la fuerza destructora. Y el miedo a la muerte tiene también dos lados... Uno te empuja a la avalancha y al acto y a la vida.. y el otro te inmoviliza y te hace sacar la espina cadavérica más jodida de tu infra. Cuando se trata de la Huesera... es un salto a la ardiente oscuridad... y el ser no saltará así como así.. habrá muchas cacerías y orgías de la muerte... y la Huesera siempre será lo imposible de conocer... lo que está más allá de la conciencia.. por eso el viaje es sobre el abismo, en la incertidumbre... y al borde de la extinción. Creo que ayuda mucho... destruir la moral contra el dolor.. ser capaz a expandir su contenido.. no crear represión ni sombra... dejarlo acontecer como magma y penumbra que posa la escarcha en las flores que morirán a la medianoche y de sus cadáveres nacerán pájaros imposibles. Destruir la moral del dolor, es destruir también la moral sobre la felicidad y el deseo y la noción del bien. Si mantenemos frente a la Huesera.. los apegos del ser.. dificultaremos la sanación de la Muerte y ella provocará dolor hasta que nos soltemos y nos volvamos nubes y niños. 

Mis apegos.. eran la idea de que sólo en la naturaleza, en el aislamiento, lejos del 3D, sin mancharme por movidas terrenales, alejándome para siempre de la superficie y el reino humano, hallaría la fuerza y la libertad de Alicia. Había en mí un belicoso rechazo... a transitar, lo que ahora Madre Muerte me ha echado encima. Por eso la Huesera... hace sufrir, porque destruye el sentido existencial, el refugio, el horizonte, lo amado.. y te expone a algo que al ser le llega como la destrucción. Aunque en realidad sea creación e infunda una vida y un amor más profundo. Pero de primeras, se siente como un chingo y una desgracia. Es completamente natural, resistirse a la Huesera... porque la Huesera viene a por aquello que matarías antes de perderlo.. viene a crear la metamorfosis en aquellas zonas del ser que nunca querrías cambiar y que están fraguadas por sangre y fuego.. en tu animalidad.. soldadas en tu pesa-nervios como lo inamovible. Y hay una zona inconsciente que las ha perpetuado. La Muerte viene a llevar consciencia ahí. Y el proceso de llevar conciencia a lo que no la tiene.. entre las garras de la huesera, siempre es algo apocalíptico que te hará perder los estribos y el estribor.. y desde la destrucción y el abismo.. desde el ser acorralado por la vida y la muerte.. y la defensa animal.. en la noche más oscura.. se irá creando el puente de la conciencia.

A mí me ayuda mucho... amar a la Huesera... confiar en ella y hablar con ella. Si en los ataques de la Huesera.. no somos conscientes del chamanismo de la muerte... podemos sufrir mucho y perdernos en el infierno. Pero si comprendemos que el infierno.. es el campo de batalla y de carnaval.. del Fauno.. que ofrece el conocimiento, la barricada y la anarquía, se hará más fácil y hermoso, y el espanto y la angustia existencial, no podrá inmovilizarnos y ahogarnos.. porque tendremos la perspectiva cuántica y la pasión de la alquimia y del viento huracanado que proviene de la nada para cosernos alas a puñaladas.