Ardidos

13 de octubre de 2021

 Quiero volver a cuidarme, y subir montañas y correr y bailar y recuperar fortaleza física. Trabajar con la Hambriología de Marte.. para fortalecer la voluntad, que fue quebrada por las pasiones terrenales y el desgarro del amor anémico. Durante esos años, como me había alejado de Itaca y estaba trabada en la brecha y en el juego del Diablo.. la melancolía a Fauno y a la plenitud desrrealizada de Alicia-Tigre, me hacía compulsiva de la subliminación del agujero y del hambre de mi hogar destruido.. y eso me hacía compulsiva del hedonismo y el sexo y el alcohol y el arrebato de la poesía y de las bestias... Al estar tan lejos de casa, calmaba el dolor de mis animales y sus desgarros, con los festines de Marte y las fiestas del infierno... pero eso, aunque me calmara fugazmente, en realidad lo que hacía era darme un hambre mucho más profunda. Se quebró mi voluntad y mi fuego interno, al estar en la encrucijada del infierno. Y recuperarla, es regresar con todo lo que soy al éter y a mi sino. Y el agujero, el talón de aquiles desangrado, la marca que dejó el Averno, se origina sobretodo en lo visceral y en los embrollos emocionales de La Niña-Monstruo. Es ahí, donde yo alimento la autodestrucción, por las inercias infernales de tanto tiempo lejos de casa. Cambiar las inercias, es entrañar a Alicia-Tigre. Es desembrollar los hilos de las Moiras.. curar las heridas de guerra y confiar con absolutismo, en Madre Muerte y en mi sino.

Ahora el viento empieza a ir a favor, porque el desgarro de Niña-Monstruo, ha vuelto a abrazar a Tigre-Alicia y la soledad vuelve a ser mi barricada y el acceso a lo extraordinario e infinito. Las hambriologías.. de la carencia y orfandad de la Niña, del anhelo y sueño y corazón destruido de la Niña, ya no es lo que me separa de Tigre, sino lo que me une a él. Es lo que devuelve también la entereza a Alicia, y la conecta desde la puerta trasera del infierno que escupió el cadáver de la Niña, a la creación y ave fénix, de toda la prole.