Ardidos

25 de noviembre de 2021

 Fui a darle a mi viejo, una pera para desayunar. Y cogí la bolsita para que él escogiera la que más le gustara. Y entonces se me cayeron todas las peras al suelo. Y él ya iba a acusarme de vivir en otro planeta y de ser patosa y antes de que lo hiciera le dije "yo no tengo la culpa, la tiene la física, la bolsa se rompió por la fricción y el peso y el movimiento, y por culpa de la ley de la gravedad cayeron abajo, así que díselo a la física cuántica y no a mí".

Es cierto que soy alguien que suele provocar accidentes y suelo ser distraída del  3D y las movidas terrenales porque mi reino no es de éste mundo. Cuando mi viejo, que es Saturno, me acusa de ser desastrosa, antifuncional y una nebulosa blanca sin oficio, yo me defiendo, diciéndole que mi vocación y dedicación y camino, es hallar el conocimiento de lo inefable y del Gran Misterio, es la escritura, la búsqueda del sentido y el antisentido de la vida y encontrar los secretos del universo y de mi inconsciente, y que por eso, no puedo andar perdiendo el tiempo, la inspiración y las energías, en otras cosas que no corresponden a mi destino. Que cada cuál tiene aquí su camino y su canción, y que yo no me meto con el de los demás ni lo juzgo.