Ardidos

14 de enero de 2022

 Hoy fui feliz entre los bosques, Kavka, La Bonita y yo, fuimos perdiéndonos entre la maleza, saltando arroyos y llegando a un lugar muy hermoso.. me rodeaba ese ensueño de la naturaleza salvaje y me sentí más clara y lúcida, porque mis contradicciones y multitudes parecían disolverse en una fuerza mayor. Me sentí contentar de estar con la mastina, como si la sabiduría perruna se acrecentara entre los tres.. Encontré una seta, de un amarillo chillón, limpio, intenso que tenía pintas blancas como la amanita, y eso me hizo muy feliz porque nunca había visto una igual. Y fui perdiéndome entre los árboles.. hasta que me senté bajo uno, aunque el terreno esté mojado, es para mí una necesidad física-química, tirarme al suelo y acallar e introspectar los silencios y nadas-mágicas de la naturaleza. Y cuando ya veníamos de regreso, encontré algo maravilloso y extraño, que sin querer lo pisé en uno de sus lados..  ya lo había visto el año pasado en ese mismo sitio pero no había visto su interior como hoy.. Era poéticamente "una cagada del Fauno", pero era un organismo vivo, lo que yo pisé, tenía una pasta de color amarilla-marrón como la mierda, pero sobre esa capa, había una capa verdosa y muscosa y sobre ésta había una negra y más sólida que formaba como una corteza de árbol llena de curvas, grietas, elevaciones y con una forma amorfósica. Esa pasta amarilla-marrón se parecía muchísimo a la mierda pero al tocarla, estaba hecha por un sutil moho, como moléculas que no eran del todo sólidas y que tenían dentro el agua y la nube.. y la zona que había quedado sin pisotear, permitía ver esas capas.. de la viscosidad verde. y también la solidez y esa corteza negra que se parecía un poco al árbol. Yo no sé si era algún hongo.. pero me pareció el corazón del bosque y del Fauno, y me quedé allí honrando lo sagrado y cantando una canción al Fauno.