Ardidos

23 de junio de 2022

 En breve voy a ponerme a decorar, quiero construir una ventana con papel de plata, y colgarle espigas y hierbas.. 
Me ha sido algo trágico, amar tanto, volver a sonreír y embriagarme de poesía, de forma tan vehemente y fácil, y súbitamente levantar cordilleras de hielo, para que se apague esa llama que podría hacerme prisionera aunque llegara como la libertad y el volver a nacer.
Aunque ese furor trágico.. para mí es un atajo, hacia la honestidad, y serán sus resacas, cuando se ha podido aguantar la oscuridad y la historia que nos trajo hasta aquí, las que podrán erosionar la roca y darle otras canciones al frío que seguirá protegiéndonos de la mortal belleza que ahogó a tantos románticos en las costas de la infamia.
Nuestra piel muda, a través de las cicatrices y las quimeras que sinceraron su ruina y fango. Y es la cicatriz lo que impide quemarse y morir de una mentira. Tendrá que nacer otro fuego por el que arriesgarse. Un fuego más duro y negro.. que haya devorado en su vacío, el neón y el artificio que ayer robó la noche de nuestro zorro. Y podremos crear otras montañas, cuando no hayan sido en vano los cadáveres que abonaron la tierra que hoy pisamos. De ellos, de su dolor y espanto, nacerá la rosa, no nacerá de la blancura, no nacerá de lo inerme e indoloro.